Articulo de opinión publicado en el Diario Información: Operación Redován

MANUEL ALARCÓN Lo que unos hemos llamado operación Redován y otros compañeros de los medios de comunicación «carpetazo», que tanto da, es una muestra más de la pésima gestión que muchas veces los políticos realizan de los ayuntamientos que les han confiado los ciudadanos con sus votos. Alcaldes y concejales se amparan en una legislación judicial laxa y en una sociedad que, lejos de pedirles explicaciones cada dos por tres, parece que tanto le dé una cosa como otra. Y así vamos.
Digo ésto porque la comparecencia de la alcaldesa de Redován, Leticia Bas, una mujer que en ocasiones ha demostrado una enorme valentía al decir lo que piensa, guste o no guste, no ha hecho en esta ocasión más que encubrir esta mentira que en muchas ocasiones es la política y que ampara presunciones de inocencia e imputaciones sólo cuando nos interesa. Cuando los acusados y los imputados son los otros, no.
Y digo que la gestión es pésima porque todo este nuevo escándalo que sacude a la Vega Baja es fruto de una contrata que tendría que sonrojar a los políticos que la propusieron y aprobaron. Se lo resumo. El Ayuntamiento de Redován, que está endeudado hasta las cejas y no puede recurrir a más préstamos (como muchos otros de este país), decide hace meses privatizar un servicio público, algo que cada vez es más habitual y que, digo, será porque los gestores de la cosa pública no lo saben hacer mejor. ¡Ya llegarán después los ciudadanos a quejarse si éste no funciona! Los enviarán de una ventanilla a otra -de la empresa pública a la privada y viceversa- hasta que dé vueltas como una campana y se olvide de qué hace allí perdiendo el tiempo.
La golosina del concurso para la empresa era el gestionar (y cobrar) los servicios de agua y alcantarillado durante la friolera de 35 años. Y para el Ayuntamiento el beneficio era lo que le iban a dar a cambio de la adjudicación. Aquí ganan todos. Muchas veces por encima del servicio o de las mejoras que va a recibir los ciudadanos lo que prima es el regalito a las arcas del Ayuntamiento y sanearlas a coste ¿cero?. «Sí, yo le dejo a usted gestionarlo pero, ¿cuánto me paga?», debía de decir poco más o menos el concurso. En este caso el «regalito» era de 3,3 millones de euros, que es lo que ofreció la adjudicataria y que, a buen seguro, lo recuperará, ya bien sea a corto, medio o largo plazo (tiene 35 años por delante). Pero seguro que lo recupera. ¿Qué quién lo pagará al final?, pues el contribuyente. ¿O no?

La acusación. Ya saben que la plica se adjudicó y que, días más tarde, alguien la cambió quitándole un cero. La alcaldesa, a instancia de la Secretaría municipal, hizo lo único que podía hacer: Presentar una denuncia.
¿Qué que se podía pretender conseguir con la modificación de la plica?, eso es lo que investiga desde el pasado mes de julio la Policía Judicial de la Guardia Civil, pero todo hace pensar que el objetivo era que se anulara el concurso. Por estos hechos ya hay resultados. Esta semana se ha sabido que un concejal del equipo de gobierno, José Manuel Cartagena, ha prestado declaración como acusado y asistido de abogado en el Cuartel de Almoradí y que la investigación también implica a dos empresarios y a un técnico municipal.
Cartagena se negó ese día a dar explicaciones a este diario a la salida de la Benemérita. ¿Ustedes lo eligieron para que lo contrario?, ¿o no?. Pero, no se preocupen, la alcaldesa convocó al día siguiente una rueda de prensa en la que se arrugó porque no cesó al concejal. Cartagena, curiosamente, entró en la lista municipal por el PSOE como independiente pero no es afiliado y, por lo tanto, ni el partido le puede expedientar ni expulsar. Tiene las manos atadas.
Y Bas no lo ceso lo hizo porque cuando nos interesa sí existe la presunción de inocencia. La regidora dejó frases en el aire del tipo: «Si se confirma su implicación, seré implacable», «él me ha dicho que es inocente». Pero mintió. Y digo que mintió porque ella sabe más de lo que cuenta de este asunto y no le vale esconderse asegurando que no puede hablar porque el asunto está «bajo secreto de sumario», ¿qué secreto de sumario la exime de obligar al edil a que sea él el que dé las explicaciones?, ¿qué secreto de sumario la permite contar medias verdades a los medios de comunicación?, ¿habría actuado igual si, pongamos por ejemplo, el caso se hubiera dado con un gobierno del PP?, ¿no verdad?. Por eso también decía que la justicia es laxa, sin peso, lenta, pesada, que se mira el ombligo todos los días y no resuelve los problemas de los ciudadanos. Y en eso se apoyan los políticos. No sólo Bas, todos. La alcaldesa ha perdido su oportunidad para atajar de raíz de un problema que crece en su municipio: Las sombras sobre la gestión de su equipo de gobierno.

http://www.diarioinformacion.com/opinion/2010/12/16/operacion-redovan/1075907.html

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